domingo, 30 de enero de 2011

Poema a Don Quijote



Montado en flaco rocino,

con lanza y con armadura,

cabalga por la llanura,

más allá del quinto pino.


Va paseando errabundo,

decidido y muy sonriente;

quiere salvar a la gente

y arreglar un poco el mundo.


Todos llaman don Quijote

a un héroe tan atrevido,

que por flaco y escurrido,

mas parece un monigote.


No hay duda de su nobleza,

pero con tanta lectura

y sus ganas de aventura,

ha perdido la cabeza.


Y a lomos de Rocinante

-según chismea un vecino-

ha confundido un molino

con un terrible gigante.


Suspira por Dulcinea,

una porquera forzuda,

berreona y bigotuda,

que tiene fama de fea.


Pero él la ve tan bonita...

Y a todos hace jurar

que es la labriega vulgar

una princesa exquisita.


Aunque el hidalgo cenceño*

pase por ser un lunático,

a mí me cae simpático

porque cabalga en un sueño.

(Carmen Gil)

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